El Álamo
Nuestro Álamo se ha ido
nuestros hijos no podrán volver,
a ver en él ningún nido.
Esos microbios le quitaron la vida
por la que tanto había luchado
noche y día.
Los años que vivió no fueron tristes,
en la iglesia fue viendo a las
parejas felices.
Tus ramas bajabas cuando ellos
el ataud llevaban.
Y los pájaros a tu alrededor cantaban
cuando los niños elegantes llegaban.
Pero te tuviste que ir.
Aunque en este pueblo siempre
nos acordaremos de ti.