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La arquitectura popular y el urbanismo 1
Francisco J. García Mogollón
Especial interés tiene la arquitectura popular que aún se conserva en Piornal, aunque la verdad es que se encuentra bastante alterada por modernas construcciones.
Se hinca en el centro de esta plaza un gran olmo centenario, a cuya sombra han conversado muchas generaciones de piornalegos. Y es asimismo destacable la gran fuente cuadrangular de cantería que hay a su vera, en la que continuamente tintinean las frías y cristalinas aguas; presenta esta fontana un pivote central con cuatro caños y tiene una inscripción que la fecha: «SIENDO ALCALDE MANDO HACER ESTE PILAR D. SISEP0 ESCUDERO EN EL AÑO 1903».
También subsiste en uno de los frentes el escudo pétreo del obispo Acebedo, enmarcado por una cartela manierista. Pero el vestigio más importante es la gran portada adintelada, construida con piedra sillar almohadillada, que daba paso al recinto palaciego. Las casas que bordean este espacio, muy acogedor, son de un tipo muy sencillo: están enjalbegadas, poseen desarrollados aleros de madera, cargaderos del mismo material y refuerzos de sillería en las esquinas.
Citemos también la Plaza de las Lanchas, así llamada porque en ella emergen las grandes lapas graníticas que conforman el suelo sobre el que asientan Piornal. Se observan en ella algunas casas de interés y a su lado hay una callejuela, la del Espejo, en la que el visitante podrá admirar una vivienda con hermoso balcón florido. Desemboca esta típica rúa en la del Verso, en la que todavía hay vetustas mansiones serranas. Comunica la Plaza de las Lanchas con la también recoleta de San Pedro.
Pintorescas mansiones serranas permanecen asimismo en la calle Pizarro, que parte de la Plaza Mayor. En su inicio hay una casa con amplísimos aleros de madera, y, a su lado, está la bella rinconada de la Sartén a que aludíamos más arriba.
El visitante inquieto debe acercarse a la calle Cánovas, en la que subsisten mansiones serranas, como una que lleva impresa la fecha del año 1912 en el dintel de la portada. Hacia el final de esta vía hay un típico túnel que comunica con una transversal. Y no podemos olvidar la calle Real, que sale de la Plaza de la Iglesia y por la que también se deslizan velozmente las aguas de un arroyuelo.
El tejido urbano de Piornal es enormemente complicado porque, aunque el terreno en el que se enclava la localidad es relativamente llano, sin embargo el cúmulo de calles, callejas, callejones sin salida, plazas y plazuelas es tal que se llega a formar un auténtico laberinto de sinuosos quebraderos y estrechos viales que tienen su raíz en el complejo entramado urbano de las viejas ciudades hispanomusulmanas. Como decíamos mas arriba, algunas rúas conservan todavía el empedrado antiguo, pero la mayoría presentan moderno pavimento de cemento.
Dichas viviendas ostentan sobre las puertas dinteles constituidos por robustos maderos o, en su defecto, grandes piezas de piedra berroqueña. Los vanos de ventilación e iluminación son escasos, porque así conviene a las frías condiciones climáticas invernales y, cuando los hay, presentan forma cuadrangular. Algunas casas, pocas, tienen solanas de madera cubiertas con tejaroces, varias de ellas apoyada en pies derechos con zapatas que descansan sobre el suelo de la calle. Se utiliza asimismo el entramado de madera y adobes para los pisos superiores, pero sólo de manera excepcional y en mucho menor grado que en los pueblos del fondo o de las laderas del Valle. Los tejados, son armadura de madera y cubierta de teja árabe, presentan la peculiar estructura a dos vertientes y la lima tesa o caballete de los mismos corre paralela a las calles, como suele ser habitual en todas las poblaciones del Valle. De ellos sobresalen las grandes chimeneas que arrojan el humo de los hogares, imprescindibles en los crudos inviernos piornalegos.
La típica estructura interna de estas viviendas es, mas o menos, la que sigue. La planta se acomoda a un solar que tiende a la forma rectangular alargada y en el piso bajo, se disponen de un amplio vestíbulo, que recibe al visitante, la despensa, la bodega y, al fondo, la cuadra que a veces, tienen acceso por la parte posterior de la casa; el piso alto, al que se accede desde una escalera de madera, es el noble, y en él están las más importantes habitaciones de la casa: varios dormitorios según la amplitud de la vivienda, un vestíbulo-distribuidor y la gran cocina-comedor que, con su hogar rodeado de poyos para tomar asiento, se ubica hacia la parte posterior de la casa. El sobrado o desván amplia estancia colocada inmediatamente debajo del tejado sirve como secadero de frutos, para curar la matanza utilizando el humo procedente del hogar o como almacén de aperos de labranza y productos agrarios.
1.- Del libro "Piornal, estudio sobre una población de la serranía extremeña"
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