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Ángel Cepeda Hernádez
Me vais a permitir que comience de manera no convencional --saltándome los preámbulos de rigor, a los que luego volveré--, directamente con una cita tomada del libro que presentamos: ""…La Navidad piornalega cabalga a lomos del frío, la niebla, la lluvia y la nieve. Uno tras otro, los días suelen amanecer oscuros, con una manta de niebla tendida sobre el pueblo y, a veces, con una intensa nevada que, a pleno sol, multiplica la luz hasta hacerla cegadora. En medio de tanto contraste climático, que aún ofrece jornadas de viento gélido, lluvia incesante o un sol inusual que permite ver desde lo alto un río de nubes ocultando parte del Valle del Jerte, los piornalegos pasan la Navidad dedicados a la poda de los cerezos y a la recolección de aceitunas para la obtención de aceite… ¡Bien!... y a la ilustrada actividad de asistir a presentaciones de libros como éste… (Bueno, está claro que esto último me lo he inventado yo, como dijo el cantautor extremeño Pablo Guerrero). He empezado justo así, con esta cita llena de calidad literaria y hasta poética, para que ya desde el principio seamos conscientes de que no acudimos a la presentación de un "ladrillo" o un tocho académico, sino a una obra cargada da sensibilidad aunque no exenta del cientifismo que se supone por su propuesta de estudio o etnografía musical; pero, insisto, no se trata de tan sólo –que ya sería bastante--, de una monografía rigurosa y seria sólo para eruditos o expertos en el tema, sino que supone una propuesta de la que es protagonista este pueblo y que a todos, como tal , va dirigida. Pero volvamos a los prolegómenos, como anuncié. En primer lugar, ¿qué hago yo presentando un libro?, me suelo preguntar; y ya es la sexta ocasión en que me corresponde hacer estas tareas. El caso es que debo de haberme convertido en un presentador a mi pesar, y eso que suelo intentar disuadir a los autores con un supuesto "decálogo para elegir presentador de libros", de mi invención… Pues bien. Si seguimos tan siquiera un par de preceptos de ese "decálogo", Rosario y Sebastián deberían haber optado por otra solución, quizá un famoso (de "Gran Hermano" o alguno de esos programas al uso), o alguien con autoritas científica sobre el tema abordado. No cumplo ni una ni otra condiciones. En primer lugar, más bien debo ser yo el presentado, porque soy el desconocido, frente a ellos. Y el en segundo aspecto, como mucho puedo presumir de ser un aficionado ala música (un mero melómano), y desde el punto de vista científico, tan sólo un recién licenciado en antropología. Así pues, habrá que apelar a que la única razón sea la amistad. Y, efectivamente, yo no me sé negar a los amigos. Ello no impide que yo deba manifestar mis temores a no cumplir el papel con rectitud, pero lo que me tranquiliza es que ellos –los autores—y el libro, se defienden solos por su calidad. Por tanto, más bien me limitaré a hacer como mucho un papel de intermediario, de Celestina si se quiere, para que se produzca el matrimonio entre los autores y el público. El libro, por consiguiente, lo presentarán más formalmente sus autores; pero no seré tan parco como para no apuntar un par de ideas o tres previamente a cederles la palabra. Lo primero de todo, y tras agradecer a todos la asistencia a este acto y la atención que me prestan, tengo que dar las gracias a Rosario y a Sebastián por darme la excusa de subir a Piornal; paisaje y paisanaje por el que siento un alto aprecio, tal vez porque siempre oí hablar bien de este pueblo y de sus pobladores. Y porque yo mismo, a lo largo del tiempo, también he podido constatar. Siendo yo de Jaraíz, pudiera ser chocante esta mi actitud, pues no resulta infrecuente la rivalidad entre pueblos vecinos, pero creo que por alguna razón que sería interesante analizar en otro momento, hay, en todo caso, una suerte de feliz maridaje entre Piornal y Jaraíz que nos ha hecho tradicionalmente llevarnos bien. En muchas ocasiones, Piornal poniendo el trabajo y el talento, y Jaraíz "la industria". Este mismo libro es ejemplo de ello: hecho por Piornalegos (si me permite Charo que la incluya también en ese epígrafe, aunque cacereña ella, pero por muchas razones ya miembro de la comunidad piornalega), e impreso en Jaraíz. Pero vamos con un par de apuntes sobre el libro: Se dice en el prólogo, citando a Thomas Turino, que la música es un elemento consustancial indisolublemente ligado a la fiesta: ""..el ritual y la fiesta son ocasiones en que la sociedad entera se estructura musicalmente, pues toda ella se somete durante un tiempo a las leyes de la sincronización entre la música, el baile, la danza y el ritual festivo". Pues bien, no estando en desacuerdo con lo afirmado, yo iría más lejos: la música es un elemento consustancial de la vida, no sólo de la fiesta. Está presente en toda nuestra vida, en nuestros recuerdos, en los pulsos y latidos del corazón de la madre ya en el seno natal, en el movimiento de vaivén y el canto para acallar el llanto del bebé… Siempre nos acompaña la música, y a ella asociamos con frecuencia mediante el acto del recuerdo buena parte de nuestra peripecia vital. Y Por eso este libro no es solo un libro sobre música, sino sobre la vida; en este caso más concretamente sobre la vida de los piornalegos, aunque otros también nos podamos ver reflejados de algún modo. La segunda idea es que, hablando como habla el texto del pasado, este libro no obstante no es un libro sobre el pasado, sobre lo que ya no existe, sobre cómo éramos, sino que se inscribe en toda una tradición investigadora que trata de comprender el presente, quiénes y cómo somos, a través de experiencias y manifestaciones que con mayor o menor pervivencia en el presente conforman la realidad viva de lo que somos hoy. Además se da la feliz circunstancia de que en Piornal esta pervivencia es muy importante y, en algunos aspectos, hasta creciente. Y una tercera idea: En este trabajo está resuelta magistralmente y de forma original la vieja discusión antropológica sobre el acercamiento ETIC-EMIC a una realidad estudiada. Las perspectivas desde fuera o más objetivas y las perspectivas más subjetivas, por darse la feliz circunstancia de que los investigadores pertenecen a la comunidad estudiada, e incluso se implican en ella y en el hecho estudiado de primera mano, pero al mismo tiempo son dos científicos que abordan desde su conocimiento riguroso y desde el análisis descriptivo y comparativo una realidad que abarcan desde el campo musicológico (sobre todo Rosario) y etnográfico (sobre todo Sebastián). Pero de ello nos podrán hablar más los propios protagonistas, tal vez al explicarnos la génesis del estudio. Y aún una última cuestión. ¿a quiénes va dirigido este libro? Pues bien; como en tantas ocasiones, en esta también podemos constatar diversos acercamientos y diversas lecturas. Estoy convencido de que quedarán satisfechos los científicos, los eruditos, pero también los simples curiosos o amantes de la música. También, el interesado por la música popular de tradición oral (incluso el músico ejecutante). Creo que todos encontrarán satisfacción en la lectura de este bien construido libro. Tengo que decir, además, que no sólo por su rigor y su abundancia de datos este libro puede cumplir las expectativas de quienes se acerquen a su lectura, sino que incluso puede abordarse de manera más relajada e incluso podremos echar unas buenas carcajadas con algunos de los textos citados de ocasiones festivas, y en donde a veces no se dejaba títere con cabeza: Por ejempo, los curas O las suegras San Antonio ven corriendoque en mi casa hay un milagro, que se ha caído mi suegra por la escalera pa’bajo "Los sonidos de un pueblo: Música, textos y contextos en Piornal" es, --resumiendo hasta la hipérbole— un estudio del cancionero de Piornal perfectamente contextualizado en la realidad en que se produce, y que presenta en torno a 300 piezas de la tradición oral agrupadas bajo los criterios de los ritos de paso o del devenir temporal de las tareas y los eventos de la localidad. Pero no es sólo un estudio y una exégesis, sino que además resulta un depósito extraordinario del saber popular sobre el cancionero, pues se han recogido los textos y se publican íntegros con la transcripción musical (las partituras). Así, en suma, constituye un depósito del saber y una referencia obligada para quien quiera seguir estudiando y profundizando sobre la materia o hacer estudios similares. Pero mejor acudir a los propios autores para concluir con una definición más certera: <<A qué suena Piornal? y ¿Cuáles son los sonidos característicos de este pueblo?, constituye el objetivo fundamental de este trabajo,en el contexto de análisis de los sonidos de Piornal como los sonidos de su música de tradición oral. De esta manera, la obra a la que estas líneas nos introducen, pretende conformar una monografía de caracter etnomusical, con un pueblo,Piornal, y su música de tradición oral, como objeto de estudio. Lo que en las páginas siguientes va a encontrarse el lector será, pues, un conjunto de descripciones, más o menos densas, sobre músicas, textos y contextos, en las que habrá cabida para interpretaciones que puedan dar algo de significado a unas prácticas culturales muy actuales, que tienen en el canto, la ejecución instrumental, el baile y, en general, en sus sonidos, elementos de una relevancia especial. Queremos conocer y analizar estos sonidos, queremos conocer y analizar la música tradicional que se ha cantado, tocado y bailado en este pueblo, y que aún se canta, se toca y se baila, es decir, toda la música en tanto que expresión de un grupo humano, para, a partir de ella, abrir puertas hacia la comprensión de la cultura popular que ha emanado y emana de la sociedad piornalega.>> Termino. ¡Gracias Charo, gracias Seba, por este regalo que nos hacéis. Gracias por dedicarle tiempo y esfuerzo a preservar este patrimonio que, siendo de todos, sin embargo vosotros os empeñáis en sacarle brillo para que reluzca más y se vea y lo veamos bonito…!
Ángel Cepeda Hernández
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