|
J. José Escudero. Chispas Hoy el Jarramplas se ha acercado a los niños, con su amplia sonrisa y su gesto de generosidad ofreciéndoles caramelos, chupa chus, intentando ganárselos y quitarles el miedo que los más pequeños todavía tienen a Jarramplas que con su máscara, representa para el ellos el miedo o el demonio y les provoca llantos y sustos. Mientras, los medianos están impacientes porque Jarramplas les visita y pueden tirarle los nabos.
Sobre las once y media Candi llegaba a la guardería, donde los más peques le estaban esperando, algunos tenían su propio traje de Jarramplas. Entró sin máscara y ofreciendo las golosinas, los cogía entre sus brazos para darles un poco de confianza, unos estaban dispuestos, otros no tanto. Después de estar un ratito con ellos se ha puesto la famosa mascara Punky. Algunos se han atrevido y le han tirado las bolas de papel (aquí no se utilizan nabos, para que los peques no tengan ningún percance) que sus monitoras y ellos mismo habían preparado para la ocasión.
Después de estar una media hora con ellos, Candi, los mayordomos y acompañantes se han dirigido al colegio donde todos esperaban ansiosos de ver a Jarramplas (sobre todo los de los cursos superiores).
Luego pasó a otra aula donde estaban los de Tercero, Cuarto y Quinto. Estos estaban más sueltos en las preguntas y le esperaban con nabos encima de su mesa. Entonaron alguna estrofa de las rosca y también le preguntaron, sobre todo estaban interesados por cómo estaba hecho el traje y las máscaras.
Finalmente estuvo con los mayores de Sexto, Primero y Segundo de la E.S.O que le esperaban con nabos en la mano y le formularon preguntas, tocó alguna de las estrofas de la rosca y los repartió chupa chus.
Acabadas las reuniones en las aulas, Candi se puso la coraza y salió al patio del recreo donde los pequeños, con bolas de papel, le estaban esperando coreando el:
" chiss chiss que viene, que viene...."
Una vez acabado con los pequeños, ya estaba preparado Jaime el de la Sierra, que había decidido vestirse para que los mayores tiraran nabos y Candi descansara. Pasó lo mismo que con los pequeños (estos estaban recogidos en las aulas), estaban esperando ansiosos que saliera, para poderle tirar. Llegó el momento y Jaime salió al patio donde le cayo una lluvia de nabos, estuvo por todo el patio corriendo, poniéndose de rodillas, recibiendo los impacto de los nabos que le tiraban. Una vez acabado, fue vitoreado y aplaudido.
|