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Luis Noel
Leandro Ramos y José Daniel Vicente Fernández Soledad Garaizábal. Jerte Diario HOY Ataviarse de Jarramplas no es tarea fácil; amigos y familiares deben ayudarles a ponerse el traje, primero uno de fibra de vidrio para protegerles de los golpes y, sobre éste el adornado con multitud de cintas de colores. En total el atuendo pesa unos 45 kilos. La cabeza se cubre con una temible máscara en forma de cono rematada con un penacho de crines de caballo. Tremendos cuernos, nariz prominente, bigote de pelo de cabra y los ojos remarcados por cercos de pintura llamativa. El fiero Jarramplas se pasea por el pueblo tocando un tambor de piel de perro mientras la población le lapida a nabazos. Debe soportar impasible el impacto de los golpes. Nabos de más de un kilo de peso que le golpean desde todas las direcciones. La fiesta, de cuyos orígenes existen varias versiones, se ha convertido en la máximo expresión del folklore piornalego. Hasta el 2015 El Jarramplas es el símbolo de Piornal. Por eso la lista de espera para reencarnarle se extiende ya hasta el año 2015. Para los jóvenes del pueblo vestirse de Jarramplas es todo un honor que ya no suele obedecer a promesas de carácter religioso, sino a amor a las tradiciones locales. Las fiestas comienzan el día 19 con una colecta para sufragar los gastos de las celebraciones. Ataviado con su traje de cintas, Jarramplas va de casa en casa pidiendo colaboración. Al atardecer de ese día, a toque de tamboril, se anuncia el comienzo de las fiestas. Es lo que se llama el 'regocijo'. Recién estrenado el día 20, todo el pueblo se congrega en el atrio de la parroquia. Jarramplas y su mujer, arrodillados, rezan unos momentos. Comienza a tronar el tambor y se cantan las primeras estrofas de la 'alborá'. Por la mañana comienza la procesión con la imagen de San Sebastián con el Jarramplas caminando hacia atrás para no dar la espalda al Santo. Después de la misa se produce el momento más llamativo, algunas estrofas, «Mientras San Sebastián la muerte abraza, el pueblo a los demonios mata a pedradas», van caldeando el ambiente para que a su salida de la iglesia Jarramplas sea recibido por un tremendo diluvio de nabos. Difícilmente logra mantenerse en pie. Blanco fácil Jarramplas debe cruzar la plaza hasta la fuente y allí se
convierte en blanco fácil de las iras de todo el municipio. Doce mil kilos
de nabos convertidos en brutal proyectil. La festividad de San Sebastián
se celebra también en Navaconcejo, donde el 'Taraballo', que porta una
correa impregnada de grasa, se defiende a zurriagazos de las acometidas de
la chiquillería. Tradiciones que dejan al visitante perplejo.
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