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SERVICIO ESPECIAL/PIORNAL Miles de vecinos y visitantes descargaron 13.000 kilos de nabos sobre Jarramplas, que ayer realizó las últimas cuatro salidas de este año. Una de las citas más esperadas se produjo tras la misa de once: en el exterior del templo parroquial aguardaba una multitud de incondicionales, esperando la salida del mítico personaje. Juan Manuel Vicente Vicente, que este año encarnaba a Jarramplas, aguantó más de una hora de carreras y continuos golpes hortícolas. Entre los escenarios preferidos por Jarramplas para detenerse a recibir intensas lluvias de nabos se encontraban las puertas de la iglesia, la cruz de la plaza, la puerta del campanario y la fuente, donde se encaramó en repetidas ocasiones. En una de estas subidas al pilón, Jarramplas resbaló y cayó dentro del agua, siendo rescatado por mayordomos y vecinos que rápidamente corrieron en su ayuda. Una vez a salvo, la multitud ovacionó a Vicente, reconociendo así el tremendo esfuerzo realizado, por otra parte necesario para aguantar la pesada coraza y la careta que portan cada año. Y es que si algo no le faltaba al Jarramplas 2005 era carácter. Tanto por la plaza como por las calles aledañas persiguió a los asistentes, lanzando los palos del tambor con fuerza a los tiradores que pretendían emplearse con mayor fuerza. «Los nabazos sí duelen» Finalizada esta salida, Jarramplas participó en la ronda por las calles del pueblo, saludando y recibiendo las felicitaciones de los vecinos. Durante la ronda Vicente aseguró a HOY que ya estaba pensando en vestirse el próximo año, toda vez que aun le restaba realizar dos salidas más. «Los nabazos que me han tirado sí han dolido. Me habían dicho que no dolía pero de eso nada», comentaba sonriente. Entre las visitas registradas por la enfermería durante la festividad se cuentan numerosas contusiones en tronco y extremidades, una luxación de hombro, dos conmociones, una rotura de los cartílagos de la nariz y una brecha que precisó de cinco puntos de sutura.
Juan Luis Salgado, piornalego de 31 años de edad, fue uno de las personas que precisó atención médica. «Me ocurrió ayer (por el martes) hacia las dos de la tarde. Estaba tirando nabos y me dieron con uno en la cabeza, cayendo al suelo y perdiendo el conocimiento por unos instantes. Pero nada, que me recuperé enseguida y aquí estoy otra vez para continuar con los lanzamientos, ya que me ha dicho el médico que no ha sido nada. Al que es piornalego no se le quitan las ganas de tirar nabos», concluyó.
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