Mario Moreno Iglesias
"Jarramplas"
Trabajo elaborado para la asignatura Antropología
Social y Cultural
del Primer Curso
de Educador Social.

VI. Un proceso de cambios en el ritual

La fiesta de "Jarramplas" es una celebración que como ya hemos mencionado, sus orígenes se pierden en una profunda historia. Desde sus inicios ha tenido que someterse a la aprobación por parte de autoridades que han ejercido sobre ella y como consecuencia, el ritual ha sufrido aportaciones y desaprobaciones en los distintos ritos.

La sociedad y la iglesia, han sido factores muy importantes en el proceso de estos cambios, para someter a "Jarramplas" a la consagración al cristianismo, estando sus orígenes directamente relacionados con el paganismo. Existen algunos cambios de los cuales no tenemos constancia y de otros que podemos suponer su evolución; pero si podemos identificar otros tantos que se encuentran en el recuerdo de nuestros mayores, documentos o que los distintos informantes actuales han podido apreciar.

Algunos de los cambios que ha sufrido la fiesta los tenemos aquí agrupados, siendo el factor socio-religioso el principal responsable de su evolución:

Bailes y danzas

Se sabe con certeza que no hace más de un siglo se llevaba a cabo unas danzas, unas fuentes nos dicen que desarrolladas por las mozas que cantaban la rosca y otros, por las distintas personas que participaban en la aportación de ofrendas para el Santo: a la hora de la subasta de andas, tras el momento de la procesión, una de las mozas de las que cantaban la rosca, realizaba una serie de pasos similares a danzas con una miniatura de San Sebastián en brazos, y cediendo el turno a las demás mozas.

Nada se sabe de esta imagen, ni por los vecinos del pueblo, ni en la iglesia parroquial, el sacerdote actual nos comentó que podría haber pertenecido a algún vecino del pueblo y de momento no se sabe de ella; otra teoría trata el tema desde el punto de vista participativo de los vecinos del pueblo, éstos a la hora de aportar limosnas para el suministro de la iglesia y del Santo, realizaban un peculiar baile y posteriormente depositaban una moneda en el cesto o cepillo, esta vez dentro de la parroquia.

En un artículo periodístico fechado en 1989 y publicado el 19 de enero de ese mismo año, en conmemoración a la fiesta, nos afirman que era el propio "Jarramplas" el que danzaba ante San Sebastián dentro de la iglesia, fue el cura del pueblo el que prohibió terminantemente la "danza del diablo" en el interior del templo e intentó acabar de una vez para siempre con aquellos ritos paganos. El mismo documento, nos señala que dio lugar a un artículo en grandes titulares "LA IGLESIA PERSIGUIENDO EL MAL". Son muy pocos los informantes que recuerdan este rito, sin que una laguna les empañen sus recuerdos debido al paso del tiempo y a la edad.

Agresividad y multitud

Actualmente son pocas las personas que saben de este peculiar acto, a la mayoría de los informantes les resulta extraño que se mezclen dentro de la fiesta danzas y agresividad. Siendo en estos momentos, la agresividad, uno de los principales factores con los que se identifica la fiesta; nos comentaba tía Asunción: "…antes la gente tiraba desde las esquinas y si alguno más grande se acostumbraba a tirar, los mayordomos iban detrás de él hasta que le cogían y le metían una buena somanta…"1 2

La agresividad y la acumulación de gente llevan provocando algunas malas consecuencias desde varios años atrás; curiosamente son los que contribuyen al castigo los que peor parados salen: tabiques nasales rotos, ojos a punto de perder la vista (por los impactos de los nabos)… caídas con roturas de huesos, esguinces, etc. En el año 2001 los males fueron mayores, una persona sufrió un aparatoso accidente al ser empujado por la multitud contra una esquina, la consecuencia: un traumatismo craneoencefálico.

Pero el incidente más comentado y que forma ya parte de la historia de "Jarramplas", fue el que se produjo en la mañana del 20 de enero de 1969. la jornada se estaba desarrollando similar a cualquier otra ( ese año encarnó al personaje Samuel Fernández Fernández). Momentos antes de la salida de la iglesia todo el mundo permanecía a la espera en forma de multitud, junto a los balcones llenos a rebosar. Sale "Jarramplas" y durante su aparición en la plaza uno de los balcones que en ella se hallaban, cae desplomado sobre la gente que bajo él se encontraba.

Las consecuencias no pudieron ser peores, Anastasio, vecino de Piornal yacía en el suelo falleciendo en le acto; unos dicen que murió por el aplastamiento del peso, otros que se le clavó un gancho de hierro que el balcón tenía para colgar carne y piezas de animales, ya que el amo de la casa era carnicero. La fiesta culminó en ese mismo momento y los actos que llegarían por la tarde, no se llegaron a realizar.

Según nos han contado, la familia del fallecido más de una vez se dirigió al ayuntamiento para proponer un final definitivo de la fiesta, pero el alcalde supo reconocer el valor cultural y sentimental que "Jarramplas" supone para los piornalegos y no aceptó tal propuesta. Como duelo a este fatal suceso, el paso de "Jarramplas" por la calle donde vivía Anastasio se prohibió durante el transcurso de la fiesta en sus posteriores años, hasta que no hace muchos años, "Jarramplas" y todos los piornalegos rompieran esa promesa, debido a que el paso del tiempo haga que ya no viva en esa calle persona alguna que vea beneficioso el seguir con esa forma de respeto al fallecido.

Robo de proyectiles

Antes eran pocos los nabos que se arrojaban, ahora éstos, han sustituido en cantidad a los tronchos de coles, remolachas y peladuras de los resto de calabaza de las matanzas3. La variedad de los proyectiles era sembrada por las distintas familias para el suministro del ganado, con el que compartían casa. Los chavales después de la salida del colegio, se dirigían a los huertos colindantes al pueblo a robar estas siembras y así, tener el "arma a punto para la batalla".

Esta tradición de hurtar nabos se ha ido manteniendo hasta no hace muchos años, siendo los quintos los que se dirigían a otros pueblos, principalmente de Castilla y de la Vera, donde la ganadería aún es una forma importante de vida. Aún se sigue conservando la tradición la cual los quintos deben ser los que faciliten los nabos, estos suelen sembrar en algún huerto de las cercanías una importante cantidad de ellos y compran junto al ayuntamiento otros cuantos más.

Manda4 o placer

Todo el pueblo tiene verdadera devoción a San Sebastián; cuando ocurría algunas desgracia, era muy frecuente el encomendarse a él, o si la situación avecinaba males mayores, las personas implicadas se inscribían a la lista de "Jarramplas" y mayordomos, para llevar a cabo la fiesta y encarnar al personaje e forma de manda; por ejemplo, las madres de los hijos que se habían ido a África para cumplir con el servicio militar, los apuntaban el la parroquia en caso de que llegaran sanos y salvos. Actualmente el placer de representar a "Jarramplas" convive con la promesa del que se viste por manda.

Máscara

La máscara, el elemento más característico dela anatomía del personaje, también ha sufrido sus cambios: las pinturas plásticas de llamativos colores con la que se pinta, ha sustituido a la sangre de animales (cabras o cerdos principalmente) carbón, aceitunas y ceniza; algunas fuentes afirman que se ponían pelos en forma de bigote y barba, este elemento estuvo recuperado en las máscaras de "Jarramplas 1997". También se tiene constancia de que los cuernos y vértice del cono colgaban agallas5 de los robles.

Otros

Es tanta la agresividad que interviene en la fiesta, que la armadura que sirve como protección, llega a pesar unos 45 kg. Ésta ha ido poco a poco sustituyendo a los cuatro pantalones que reforzaban las piernas o una gruesa chaqueta y debajo unos cuantos jerséis.

La agilidad de "Jarramplas" así era mayor, podía moverse libremente sin ser acorralado, de vez en cuando era él el que acorralaba a algún chaval contra alguna puerta o callejón y desde las entrañas de aquella horrible careta se escuchaba una repetida frase: "-¿cuántas morcillas has quitao a tu madre? El chico respondía tímidamente: "-ninguna" y "Jarramplas" concluía: "-¿cómo que veintiuna?; el apedreamiento seguía hasta que otro chico fuera elegido.

Podemos interpretar esta famosa conversación como una forma de aterrorizar a los más pequeños para que no hicieran trastadas, entre ellas la de robar morcillas en casa. Ahora el personaje es visto por los más pequeños como un mítico héroe, la prueba la obtenemos en los dos días durante se lleva a cabo la fiesta, donde cada vez son más los niños que visten el traje de su personaje predilecto, aunque su aspecto sigue preocupando a más de uno.

Existieron otras costumbres como el cuidar de las velas al Santo durante todo el año por la familia que representara a "Jarramplas". También las novias de los quintos, ataban un pañuelo en las andas de San Sebastián, y el quinto debía saber a que anda agarrarse durante la procesión.

En el juicio de cada persona permanece: si esta serie de cambios en el ritual, son factores de un proceso de continuidad da la fiesta, y por tanto el aporte y eliminación de actos y elementos forman parte de un círculo vicioso, o si "Jarramplas" está perdiendo identidad local, debido en gran parte a la masiva multitud que año tras año visita la fiesta, y ésta en vez de habituarse a un espacio rural, se adapta a otros criterios, como pueden ser la acumulación social y la pérdida de intimidad durante su desarrollo.

1.- Paliza, castigo por haber incumplido las normas de la fiesta.
2.- Pérez Toribio, Asunción. Informante no clave.79 años. Piornal. 24-IV-2002
3.- "Pelar el calabacino" ,es un termino que se utiliza a la hora de pelar la calabaza para elaborar morcillas en la matanza que realizaba cada familia.
4.- Promesa.
5.- Pequeño fruto seco, no comestible, que aparecen el los robles y matas.

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© Víctor A. Díaz Calle. 1997-2002