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Pilar Prieto Moreno y Alicia Encinas Martínez
Como ya hemos mencionado, esta costumbre consiste en pedir un dinero a aquel forastero que tuviese novia en el pueblo. Lo curioso de esta tradición es que sólo se cobra el piso a los novios forasteros pero no a las novias de fuera. El origen de esta tradición lo encontramos en el etnocentrismo de los pueblos: "Nuestras costumbres son las mejores, nuestras mujeres son las mejores y si tu quieres llevarte una, has de pagar por ella, has de pagar por el derecho al piso (entrar en el pueblo)". Esta tradición se ha modificado, aunque poco, a lo largo del tiempo; así por ejemplo, antes el piso sólo lo pagaban cuando se iban a casar mientras que ahora, basta con que sean novios y lleven un cierto tiempo de relación, para que los quintos vayan y pidan el piso al novio.
Generalmente esta tradición se lleva a cabo en la semana de los Quintos, aunque también se puede dar siempre que los quintos se reúnan para celebrar alguna fiesta. Cuando los quintos ven al novio forastero, se acercan a él para pedirle el piso, cuyo precio ronda aproximadamente entre las cinco y ocho mil pesetas (es decir, los 30 y 50 euros), aunque si el novio les cae simpático y regatea un poco, puede conseguir que los quintos se conformen con el pago de un par de rondas. Si se niega en rotundo a pagar, los quintos le seguirán presionando durante los días sucesivos y si la respuesta sigue siendo negativa, acabará en el "pilón", es decir, cuando el novio menos se lo espere, los quintos lo tirarán a cualquier fuente del pueblo en pleno invierno.
Con respecto a esta tradición, recogimos en Piornal durante el Jarramplas algunas opiniones de distintos quintos de diferentes años, sobre el pago del piso, ya que todos ellos han cobrado el piso a alguien. Coincidían en que les parecía una tradición que no debería perderse, sin embargo también estaban de acuerdo en el hecho de que si les tocase a ellos pagar el piso, no les gustaría, aunque reconocen que es una forma de integrar al forastero en el pueblo. Es curioso que ninguno de ello conociera el origen de esta costumbre, sin embargo hay quien piensa que responde a la creencia de que al llevarte algo suyo, has de pagar por ello.
Además de conversar con los quintos, también hablamos con una "víctima" que pagó el piso, que nos contó que los Quintos del año 2000 le pidieron el piso, por tener una novia de Piornal. La cuantía ascendía a 8000 pesetas, pero gracias a la intervención de su novia, a la simpatía del chaval, y después de negociar durante un tiempo, el piso se quedó en dos rondas.
Esta tradición no solamente se realiza en Piornal, sino que también la podemos observar en otros pueblos con algunas variaciones, como podemos ver en las entrevistas que encontraremos en el anexo.
Así por ejemplo encontramos que en Casas del Castañar (Cáceres) el novio paga el piso a los padres de la novia, futuros suegros, y el precio es de una arroba de vino. Otro ejemplo es el caso de Holguera (también en Cáceres) donde quienes cobran el piso son los amigos de la novia, no los quintos.
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